martes, 1 de marzo de 2016

¿Aprender? Para qué.

Estoy aprendiendo.
De verdad que lo estoy haciendo.
Estoy a base de hostias contra todas mis banderas.
Y las pienso quemar todas;
todas y cada una de ellas.
Pero no para colocar las tuyas,
sino para besarme con el viento.
Y luego desollarme las rodillas,
que mis manos ya han sangrado
suficiente - nunca es suficiente.
¿Me curas? ¿Nos lamemos las heridas?
Disculpa mi egoísmo, hoy me levanté como siempre
con el pie que no era nunca.
Pero tranquilo, no pienso olvidarme de ti.
Tengo todas tus cosas guardadas entre las sábanas.
Por si algún día decides venir a por ellas
- o por si me da por olerlas.
Y es normal, ¿sabes?
Todo el rollo ese de que nos queríamos.
Porque en realidad no queríamos querernos,
solamente que nos quisieran; y es que
así no puede ser.
Así no se puede.
O quizás uno de los dos sí podía,
pero ahora mismo no logro recordar quién era.
¿Y ahora qué más da?
Ah, que quizás siempre ha dado igual,
y llorábamos en sueños pensando que eran pesadillas.

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