Nunca más nosotros.
Nunca más un beso.
Nunca más dos ciegos.
Oigo tus cadenas,
las arrastras con orgullo.
La beligerancia aplaude;
de dos pueblos, muerto uno.
Ellos dispusieron nuestro campo de batalla.
Ellos colocaron las armas en tus manos.
Pero tú lanzas el golpe, lo conviertes en mortal,
y lo haces cortando mis venas en vertical.
Yo desnudo mi alma.
Tú embelleces tu coraza.
Yo me escondo en Venus.
Tú me buscas en Marte.
Irreconciliables nuestras similitudes.
Enemigas nuestras letras.
Acongojado nuestro amor.
Putrefactos nuestros cuerpos.
Ahora no hay quien nos llore,
no hay esperanza ninguna.
Nos condenan tus pecados,
y compartimos tumba.
Y si piensas que la sangre
con más sangre se cura,
busca allí donde los cuervos
van a cantarle a la luna.
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