La soledad me ha calado en los
huesos.
He cortado un cuello
resultando ser el mío; y ya no soy mi amigo, soy mi verdugo.
Y me arrastro y pinto el suelo
con mi propia sangre.
Hoy me he resbalado y he caído
en ningún sitio. Al mirar a mi tropiezo descubrí mi corazón apestando a formol,
y supo chillarme por cortarle esos flecos que aún estaban de moda.
Acabo de entrar en una
habitación que ya no es mi hogar, pues pinté las paredes con los ojos vendados
y escogí mal el color. Ahora estas son grises, y pegan con mis pupilas.
Estoy llorando alfileres que
se confunden entre mis pestañas. Les gusta clavarse en mis pecas, acuchillar
mis mejillas y, finalmente, apuñalarme el corazón.
Ahora solo soy capaz de
escuchar esa canción que sonaba a melancolía.
He roto los cristales de mis
gafas hasta que han estallado en rojo. Con los ensangrentados pedazos he hecho
atravesar al sol para que tiña de fuego todas mis banderas, porque ya no tengo
mástil donde sujetarlas.
He dejado mis uñas crecer sólo
para clavarlas en mis brazos, y las marcas de mi vergüenza me escupen a la cara
con rencor.
Por más que me repito “chica,
el daño que te estás haciendo no es normal”, no paro.
Y las cosas escritas duelen
dos veces y yo soy muy masoquista.
A veces la soledad y la tristeza nos devora. .. y nuestra unica respuesta es atormentarnos y sufrir.... pero tarde o temprano el dolor desaparecerá. ..
ResponderEliminarBss