miércoles, 29 de octubre de 2014

Como sin vida.

Como hiedra seca, asesinada por un áspero sol de verano.
Ceniza convicta en un mortífero cigarrillo.
Piel pegándose a unos huesos que hace tiempo se despidieron de la vida.
Burbujas de jabón derruidas, rotas, rasgadas, extirpadas de su gas; y líquido elemento cayendo al suelo con la violencia que los muertos en la guerra.
El sonido de la pólvora en unos fuegos artificiales al estallar por primera vez, sin ser esperado, haciendo que cierres los ojos al principio y luego todo sea fuego en tu mirada. Te hace adicto a sus colores.
El chirrido de una puerta que nadie ha movido.

Como el último beso, que sabe a muerte.

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