miércoles, 10 de abril de 2013

La respiración tornó a gemido.



Y entonces se le acercó sensualmente, rozó sus labios contra su cuello, ascendiendo por él hasta llegar a su oreja, y ahí susurró:
-Estoy caliente.
Entonces las palpitaciones de él aumentaron, y con ello hizo notar su excitación. Ella continuó el camino de sus labios por el cuello, pasando posteriormente por la mejilla y deteniéndose en la comisura de sus labios. Y ahí, exhaló un suspiro profundo y dijo:
-Y cada vez más, quiero que me lo hagas.
Comenzaron a besarse, se amaron con pasión, sudaron, y así la respiración tornó poco a poco a gemido.
Sus manos recorriendo sus calientes cuerpos, él en su pecho, ella bajo su abdomen, dándose placer el uno al otro, sin pensar, sólo sintiendo.

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