Y entonces se le acercó
sensualmente, rozó sus labios contra su cuello, ascendiendo por él hasta llegar
a su oreja, y ahí susurró:
-Estoy caliente.
Entonces las palpitaciones de
él aumentaron, y con ello hizo notar su excitación. Ella continuó el camino de
sus labios por el cuello, pasando posteriormente por la mejilla y deteniéndose
en la comisura de sus labios. Y ahí, exhaló un suspiro profundo y dijo:
-Y cada vez más, quiero que me
lo hagas.
Comenzaron a besarse, se
amaron con pasión, sudaron, y así la respiración tornó poco a poco a gemido.
Sus manos recorriendo sus
calientes cuerpos, él en su pecho, ella bajo su abdomen, dándose placer el uno
al otro, sin pensar, sólo sintiendo.
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