sábado, 30 de enero de 2016

Mariposas.

Mariposas muertas. No son capaces de ser poesía.
¿Y dónde se han quedado todos esos besos?
Joder... he vuelto a llegar tarde.
Y perdimos los anillos justo donde los dejé.
Pero compraré los veinte que me debes [y aun así nunca será suficiente].
¿Por qué no soy igual de capaz de perder las llaves de tu casa?
Se me hiela la miel entre los dedos de los pies,
y entonces me olvido de todo.
De todo menos de.
No busques tres rayos en más ojos, te lo pido por favor.
A cambio te prometo que no lloro más.

Pero hablando de mariposas, algún remedio habrá, ¿no?

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