miércoles, 28 de junio de 2017

Carta a nadie

Digo que me quedo con lo bueno. 
Me quedo con la impaciencia de unos besos a las cuatro y media de la mañana el primer día de abril. 
Me quedo con nuestra intimidad, de género risa. 
También con que no te conozco, pero me veo en ti; veo mi reflejo en la simplicidad de dos arcos originales. 
Veo en ti la curiosidad que hizo al gato enamorarse de la vida. 
Y, al final, con lo que me quedo es con que has conseguido que vea, con los ojos cerrados, cómo baila una gitana – y que disfrute de ello. 
Me quedo con que cuando quito veintiún pétalos a una margarita, me dice que me quieres  un poquito. 
Me quedo contigo.


Solo me queda decir que ojalá.

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