Tengo la cara mojada.
Pero no estoy llorando.
Te lo juro
- con los dedos cruzados a la espalda.
Llueve dentro de casa.
Dentro de nuestra casa.
Llueve sobre todo lo que somos.
Y sobre lo que podríamos haber sido.
Y sobre todo lo que te he querido.
Llueve y no son mis ojos.
Ay, pero qué ojos tan bonitos tienes.
A lo mejor no son tus ojos, sino cómo me miras.
A lo mejor te quiero.
A lo mejor solo quiero tus manos en mi cintura mientras yo miro a otro lado.
Y a lo mejor te duelen las manos de mirarme así.
Que si me tocas con los ojos me corro.
Y si llevamos tiempo sin corrernos juntos puede ser por mi culpa.
Pero.
Vivo en camas vacías,
sobre sentimientos sucios,
tras las lágrimas de un muerto.
Y no te quiero, pero nos quiero.
Hace un par de noches lloré tanto que he decidido no quererte más
- como si eso pudiera elegirse.
Y te juro que no estoy llorando.
martes, 26 de julio de 2016
domingo, 24 de julio de 2016
Ella
Y la vuelves a elegir a ella.
Aunque encuentres a otras que tengan sus mismos ojos.
Pero es que no hay ninguna que tenga sus mismos ojos.
Y la eliges de nuevo.
Empeñas el corazón. Y apuestas por ella.
Cierras los ojos y hueles su pelo.
No está.
Pero está.
Es imposible que no esté.
Siempre vuelve y nunca se ha ido.
Y te atas la venda a los ojos.
Y hablas idiomas que nunca has aprendido.
Y es por ella.
Siempre es por ella.
Ella con las manos frías.
Ella con tu corazón entre los dedos.
Ella simple. Ella bonita.
Y tú cojeando del corazón.
Con las venas rotas, que es como a ella le gusta.
Y en vez de cortar flores para ella, te entierras hasta el cuello para que te vea crecer.
Que es como a ella le gustas.
Aunque encuentres a otras que tengan sus mismos ojos.
Pero es que no hay ninguna que tenga sus mismos ojos.
Y la eliges de nuevo.
Empeñas el corazón. Y apuestas por ella.
Cierras los ojos y hueles su pelo.
No está.
Pero está.
Es imposible que no esté.
Siempre vuelve y nunca se ha ido.
Y te atas la venda a los ojos.
Y hablas idiomas que nunca has aprendido.
Y es por ella.
Siempre es por ella.
Ella con las manos frías.
Ella con tu corazón entre los dedos.
Ella simple. Ella bonita.
Y tú cojeando del corazón.
Con las venas rotas, que es como a ella le gusta.
Y en vez de cortar flores para ella, te entierras hasta el cuello para que te vea crecer.
Que es como a ella le gustas.
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